4000 toneladas de residuo textil convertidos en solidaridad.

Desde nuestro origen teníamos claro que aquella ropa que las personas ya no querían debíamos evitar a toda costa que terminara en un vertedero. No sólo eso, sino que también nos dimos cuenta de que el textil, junto con otros artículos que iban destinados a la basura, podían convertirse en una manera de impulsar proyectos sociales.